Un equipo del Imperial College London y la London School of Hygiene & Tropical Medicine cruzó datos meteorológicos con modelos de riesgo sanitario y estimó 50.391 muertes relacionadas con el calor en 854 ciudades europeas entre junio y agosto de 2026. De ellas, 32.619 —alrededor del 65%— se atribuyen al calor adicional asociado al calentamiento provocado por la actividad humana. El análisis cubre cerca del 40% de la población europea y no incluye la ola de calor de mayo; por eso, sus autores advierten de que el impacto real podría ser mayor. Son estimaciones modelizadas, no un recuento de certificados de defunción.
La cifra calculada supera en torno a un 71% el máximo anterior del modelo para 2022, de 29.480 muertes. Italia, Francia, España y Alemania aparecen entre los países con mayor mortalidad estimada. Por separado, el sistema MoMo español estimó 5.807 muertes atribuibles al calor entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre; usa otro periodo y método, así que no se puede sumar ni comparar directamente con el estudio europeo.
El riesgo no se limita a las personas mayores: el modelo calcula unas 6.000 muertes de menores de 65 años en las ciudades analizadas. En España conviene prestar especial atención a personas mayores que viven solas, pacientes crónicos, niños y quienes trabajan al aire libre. Ante una alerta oficial, se recomienda evitar las horas de más calor, beber agua y comprobar cómo están las personas vulnerables; en los trabajos al aire libre son esenciales la sombra, las pausas y el acceso a lugares frescos.

