El décimo informe mundial del Lancet Countdown sobre salud y cambio climático, publicado el 28 de octubre, reúne a 146 expertos de 71 instituciones y analiza 54 indicadores. Sus autores concluyen que varios impactos sanitarios del calentamiento se han acelerado durante la última década más deprisa que la respuesta pública. Estiman que en 2023 el calor estuvo asociado a unas 710.000 muertes en el mundo y que más del 70% puede atribuirse al cambio climático causado por la actividad humana. Es una estimación global, no una cifra de fallecimientos en España.
El equipo pide que el cambio climático sea reconocido formalmente como una “emergencia sanitaria mundial” y que la salud se integre en decisiones sobre energía, transporte, urbanismo y atención médica. Se trata de una recomendación de los investigadores: la OMS no ha declarado por ello una emergencia sanitaria global. El informe también identifica beneficios de la energía limpia y de algunas medidas sanitarias, pero considera que avanzan demasiado despacio frente a los riesgos de calor extremo, fenómenos meteorológicos y seguridad alimentaria.
En España, el calor afecta especialmente a mayores, personas con enfermedades crónicas, trabajadores al aire libre y hogares con menos recursos. En episodios de calor, conviene seguir las alertas de AEMET y las recomendaciones sanitarias, reducir el esfuerzo físico en las horas centrales, hidratarse y comprobar cómo están las personas vulnerables cercanas.

