El Banco de España publicó el 9 de octubre sus proyecciones del tercer trimestre. Ahora calcula que el PIB crecerá un 2,6% en 2026, frente al 2,3% previsto en junio, y un 2,2% en 2027, frente al 1,7% anterior. Al mismo tiempo elevó la inflación media esperada: 3,9% en 2026 y 3,7% en 2027. La inflación subyacente —sin energía ni alimentos— se situaría en el 3,4% y el 3,5%, respectivamente.
El organismo atribuye el mayor dinamismo a factores como el consumo de los hogares y el empleo, pero advierte de que la energía y las presiones persistentes en los servicios pueden mantener al alza los precios. Para las familias, esto apunta a que el coste de la vida seguirá bajo presión; no significa que cada producto o cada factura suba un 3,9%.
Son previsiones para la inflación media anual, no el dato final ya observado ni una garantía sobre el gasto de cada persona. El precio de la energía, los hábitos de consumo y la evolución económica pueden cambiar el resultado.

